Llevo desde entonces dándole vueltas a esta frase, la misma frase que hace poco más de un año escuché por primera vez de boca de un paciente. Era un padre de familia en paro desde hacía meses, al igual que su mujer. Llamó por teléfono a mi consulta del centro de salud en el que estaba sustituyendo, no conocía su caso y tampoco quiso identificarse, probablemente por vergüenza. Su voz era una mezcla de rabia e impotencia, por momentos descargaba su ira contra mi como parte del sistema sanitario, por momentos se derrumbaba y lloraba. martes, 29 de abril de 2014
«O COMEMOS, O TOMO LAS PASTILLAS»
Ayer por la mañana llegó a mis manos un pequeño artículo en el que un conocido cardiólogo, Maximiliano Diego, contaba el caso de un paciente suyo que no tenía dinero para comprar un antiagregante plaquetario. «O comemos, o tomo las pastillas».
Llevo desde entonces dándole vueltas a esta frase, la misma frase que hace poco más de un año escuché por primera vez de boca de un paciente. Era un padre de familia en paro desde hacía meses, al igual que su mujer. Llamó por teléfono a mi consulta del centro de salud en el que estaba sustituyendo, no conocía su caso y tampoco quiso identificarse, probablemente por vergüenza. Su voz era una mezcla de rabia e impotencia, por momentos descargaba su ira contra mi como parte del sistema sanitario, por momentos se derrumbaba y lloraba.
Llevo desde entonces dándole vueltas a esta frase, la misma frase que hace poco más de un año escuché por primera vez de boca de un paciente. Era un padre de familia en paro desde hacía meses, al igual que su mujer. Llamó por teléfono a mi consulta del centro de salud en el que estaba sustituyendo, no conocía su caso y tampoco quiso identificarse, probablemente por vergüenza. Su voz era una mezcla de rabia e impotencia, por momentos descargaba su ira contra mi como parte del sistema sanitario, por momentos se derrumbaba y lloraba. martes, 25 de marzo de 2014
ODIO LAS TIRITAS
¿Os habéis parado un momento a mirar las tiritas?
¿Alguna vez os habéis preguntado cuál es la utilidad de semejante invento? Yo sí.
Pensaréis que tengo mucho tiempo libre, pero no es eso. Todo este odio incontrolado hacia esos trozos de cinta aislante color carne tiene una explicación. Todo parte de un trauma infantil de niña de los 80: yo nunca tuve tiritas con dibujos. Hoy en día las venden hasta en los chinos, pero en los años 80 tener tiritas con dibujos era como actualmente tener las Google Glass, un objeto de deseo inalcanzable para la mayoría.
Y mi madre, muy pragmática ella y maestra para más inri, siempre me decía «tú te pones una tirita de las normales que hay en casa que hacen el mismo efecto que las de dibujos, y cuestan tres veces menos».
¿Alguna vez os habéis preguntado cuál es la utilidad de semejante invento? Yo sí.
Pensaréis que tengo mucho tiempo libre, pero no es eso. Todo este odio incontrolado hacia esos trozos de cinta aislante color carne tiene una explicación. Todo parte de un trauma infantil de niña de los 80: yo nunca tuve tiritas con dibujos. Hoy en día las venden hasta en los chinos, pero en los años 80 tener tiritas con dibujos era como actualmente tener las Google Glass, un objeto de deseo inalcanzable para la mayoría. Y mi madre, muy pragmática ella y maestra para más inri, siempre me decía «tú te pones una tirita de las normales que hay en casa que hacen el mismo efecto que las de dibujos, y cuestan tres veces menos».
jueves, 20 de marzo de 2014
EL VERDADERO MODELO A IMITAR
Hace unos días llegaba a mi mesa una de esas historias que hace reflexionar. Reflexionar sobre los modelos a imitar que, de una forma u otra, se inculcan a las niñas de hoy día, las mujeres del mañana, y he decidido que me gustaría compartirla con tod@s vosotr@s.
La historia se podría resumir en: una madre fotógrafa de bodas, una hija que cumple 5 años, y ganas de celebrarlo de una forma original. Hasta aquí todo de lo más habitual.
La madre, Jaime Moore (leer como "yeimi", no como "Jaime", que ese es el carnicero de mi barrio), tras buscar inspiración sobre cumpleaños infantiles en la red, vio que la mayor parte de las ideas eran acerca de «cómo vestir a tu hija como una princesa Disney» o «haz que se sienta una princesa». Esto le llevó a pensar en todas las mujeres fuertes y reales que le gustaría que su hija conociera y admirara. Mujeres que marcaron una época y que, en definitiva, han cambiado la vida de su hija para bien.
La historia se podría resumir en: una madre fotógrafa de bodas, una hija que cumple 5 años, y ganas de celebrarlo de una forma original. Hasta aquí todo de lo más habitual.
La madre, Jaime Moore (leer como "yeimi", no como "Jaime", que ese es el carnicero de mi barrio), tras buscar inspiración sobre cumpleaños infantiles en la red, vio que la mayor parte de las ideas eran acerca de «cómo vestir a tu hija como una princesa Disney» o «haz que se sienta una princesa». Esto le llevó a pensar en todas las mujeres fuertes y reales que le gustaría que su hija conociera y admirara. Mujeres que marcaron una época y que, en definitiva, han cambiado la vida de su hija para bien.
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