Esta es, sin duda, una de las clásicas frases que todos y todas oíamos durante nuestra infancia repetidas en el desayuno y la merienda. Parecía que si no bebíamos litros y litros de leche no creceríamos con los huesos fuertes, por eso me apetecía publicar este post.
Sin duda el calcio constituye el principal componente del hueso y es esencial para ayudar al mantenimiento de una buena salud ósea (el 99% del calcio del organismo se encuentra en el esqueleto). La masa ósea aumentará a lo largo de la infancia para alcanzar su pico de máxima mineralización entre el final de la segunda década de vida y el inicio de la tercera, para ir disminuyendo progresivamente desde esta edad. 
